8 jun. 2013

LOS INICIOS DEL ESTADIO





El deporte ha sido desde antaño pieza fundamental en el desarrollo de los angolinos. Antes de la masificación del futbol, el deporte que atraía multitudes era las Carreras a la Chilena las cuales se efectuaban en la Avenida Huequen, actual D. Bullock, recordemos que Angol tuvo su propio Hipódromo en 1913. También se practicaba el Tiro al Blanco, aunque menos multitudinario, Angol tenía su propio Club se organizaban encuentros inter ciudades.

En la primera década del siglo XX se masificaron deportes como el futbol naciendo incipientes clubes como Centenario F.C.. Deportivo Malleco ambos de 1909, Obrero, Húsares, Ferroviario, Vergel, Cervantes,etc; el basquetbol con clubes de la Escuela Normal, Liceo de Hombres, Bomberos, Malleco, Huequen etc.;   el ciclismo, el tenis,  el atletismo y el boxeo también tenía adeptos.


Sin embargo todos estos clubes carecían de un espacio físico donde desarrollarse a plenitud,  fue un grupo de dirigentes pioneros: Teodoro Cid Salvo, Enrique Leal y  Ramón Solís  quienes gestionaron a partir de 1915 la construcción de un Estadio para la ciudad. En 1920 fueron aprobados sus planos, ocupando  los terrenos denominados Pampa de Granaderos, sitio que ocupo este antiguo regimiento en 1879. En su diseño original el Estadio albergaba los deportes más populares contaba con canchas de voleibol, basquetbol, carreras a la chilena, dos de entrenamiento de futbol, una cancha central con graderías, juegos infantiles, además de una piscina. 


Ocupado de  manera informal durante muchos años, los trabajos definitivos comenzaron en 1937, La Junta de Vigilancia de su construcción pedía que las canchas de entrenamiento también fueran de césped… Fue inaugurado  el 30 de enero de 1938 con granasistencia desarrollándose pruebas tales como lanzamiento de bala, disco, martillo y carreras de 100 y 400 metros planos, destacando el deportista Benjamín Acevedo Trillat en la bala ; además de un encuentro de basquetbol entre Malleco y un combinado. La piscina seria inaugurada solo en 1956. Son los inicios de un Estadio, que ahora, remozado, continua con la tradición del deporte en nuestra ciudad.

CUANDO SE BAÑA LA HISTORIA



Muchos han sido los balnearios de nuestra ciudad para capear el calor característico de la época estival, recordemos someramente algunos de ellos. Los balnearios fueron una reproducción de las clases sociales imperantes, los había de primera, segunda y tercera.  El balneario del pueblo  por antonomasia y durante muchos años desde el siglo XIX fue el rio Vergara en su confluencia con el Rehue y el Picoiquen, fue el punto neurálgico en donde no solo se congregaban bañistas, sino también las Lavanderas, oficio popular hasta bien entrado el siglo XX, llegando incluso a tener su propio gremio.


También desde esa época el balneario que agrupaba las clases acomodadas fue“La Peta”,  siemprecercano al Centro se caracterizaba por sus cristalinas y puras aguas, fue llamado así en la década del 40´ en honor a doña Peta, parroquiana que tenía un negocio en sus cercanías. Este balneario tuvo su apogeo en las décadas del 60´y 70´ re bautizado como “La Peta Beach”, sus bañistas llegaban en masa aperados con refrescos desde la Confitería del señor Batarce en la Esquina de la Municipalidad. Aunque ha sido remodelado en varias oportunidades  no ha recuperado la gloria de antaño. En el mismo sector, aguas más arriba, la mística y hermosa “Piedra Mesa” ideal para camping y pololeó.

Otro recinto top fue el balneario “La Arcadia”, (del griego Ἀρκαδία, según la leyenda un región donde reina la felicidad y la paz; inspiro a Virgilio y posteriormente a la Divina Comedia de Dante)  hermoseado desde el tiempo de la familia Bunster, se caracterizó por su cercanía a la ciudad y servir de paseo y excursión en vehículo fue el destino predilecto de la aristocracia desde los años 20´. Luego se popularizo al ser incluido en el recorrido de las góndolas o taxi buses locales. 



Balneario histórico, ha sido desde siempre el “vado Valdivia”, ubicado en los terrenos de la primera fundación de Angol, de allí su nombre, ha sido el favorito de las familias. Lo mismo ocurre con el balneario “Malleco” en el puente del mismo nombre, camino a Renaico. Balneario desconocido hoy en día es “Calan”, que acogía los bañistas de hace tres décadas atrás.


Otros balnearios cotizados son “Cancura”(piedra) con su puente colgante, en terrenos de un antiguo fortín, mas allá el también popular “Santa Elena”, ganancia de pescadores y bañistas. Más actual y no por ello menos  romántico y hermoso es el cuidado balneario “Cantera de Deuco” heredero de una rica historia, y que agrupa hoy por hoy lo más selecto de la sociedad angolina.


LAS PISADAS DEL DIABLO



Desde antaño se han tejido leyendas en torno a la figura del demonio, pactos que podrían arreglar la vida de unos cuantos políticos y empresarios en la actualidad… Angol posee muchas leyendas, una de las más famosas es la Pisada del Diablo, a raíz de una piedra que según dicen tiene las marcas del mismísimo ángel del mal.

Cuentan los antiguos que hace muchos años existió un Molino que funcionaba con una turbina  en el camino hacia Pellomenco, a un kilometro de la ciudad. Su dueño tenía un pacto con el demonio para hacer crecer su fortuna. Dice la leyenda que el molinero trabajaba todo el día y después regresaba al pueblo, sin embargo durante la noche, el Molino extrañamente seguía funcionando, pudiendo verse el destello de luces rojas desde el interior del establecimiento que solo cesaban al despuntar el alba. Entre los campesinos del sector, circulaba el rumor de quien osara cruzar a esas horas por el Molino se encontraría con el Diablo vestido de molinero obligando a los incautos a trabajar toda la noche.

Con el paso del tiempo, el molinero ganó mucha plata, engañó al diablo con las cuentas que enfurecido mató al hombre; fue entonces cuando Lucifer salió del molino envuelto en llamas corriendo por la quebrada, y con furia inaudita dejo las marcas de sus pisadas en una roca. Un poco antes, el molinero había pedido a  su familia, que al morir lo velasen en el Molino y lo sepultasen al día siguiente. Y así ocurrió, sin embargo, gran sorpresa causo cuando quisieron retirar el ataúd del Molino para darle sepultura, no pudieron levantarlo debido a su gran peso, al abrir el féretro el cadáver había desaparecido y en su lugar encontraron solo piedras del arroyo que surtía de agua al molino.

La existencia del Molino no ha sido probada históricamente, transformando esta historia en una leyenda urbana, pero si se busca con cuidado en la quebrada aún es posible encontrar la piedra con pisadas perfectamente fundidas en la roca. Recomendación: todo con esfuerzo se puede lograr en la vida, no vaya a suceder que terminemos como el molinero…

LAS BOTICAS DEL PASADO.



Nuestra querida ciudad se caracterizó entre sus vecinas por sus excelentes farmacias, así también por la acogedora atención de sus recordados propietarios.  Por allá por 1870 se comenzaron a instalar las primeras farmacias o boticas y droguerías como se les llamaba, puesto que en la época  existía solo el Hospital del Ejército. 

 Los primeros “boticarios”, dueños de estos locales fueron “La Bola de Oro” de  Manuel González Lermanda por calle Lautaro,“La Inglesa” de  José Simón,”La Chilena” de  Alejandro Bunster en calle Caupolicán; y la botica de  Domingo Viviani. Solo en  1885 llega el primer Farmacéutico, don Nicolás Cruzat Luco. De esta época también es la botica “El Águila” de Pablo Fuentes, quien a  principios de siglo XX, adquiere también “La Bola de Oro”, que terminaría por atender su viuda. Estas farmacias ofrecían tónicos milagrosos como “vino de peptona” reconstituyente, “píldoras japonesas” como purgante; “pectoral de anacahuita” contra la tos; el popular “aceite de bacalao” contra todos los males se tomaba como “emulsión Scott”; contra la anemia, raquitismo y cambios hormonales  la “preparación de wampole” una mezcla de hígado de bacalao, jarabe de malta y cerezo silvestre; “jarabe de rábano iodado”como depurativo; “jugo de carne disecado  somol” contra la tuberculosis; “apiol” contra los dolores de los menstruos; contra la indigestión “elixir grez”; “papel wlins” contra afecciones de pecho, catarros, etc.También vendían artículos de tocador como “polvos del harem” para la tez,  “crema de oro” contra las arrugas; jabón sulfuroso y talco boratado del “Dr. Rosa”

A partir de la década de 1920, se modernizo la farmacopea, extendiendo medicamentos regidos por el Código Sanitario, así como instrumental quirúrgico, vacunas y remedios para animales. Por gran parte del siglo funcionaron  las recordadas  farmacias: “La Cruz Roja”, en Av. Huequen frente a la Plaza Bunster; la “Villa Alegre” ubicada en Av. Huequen N° 102 (O’Higgins) de Francisco Sandoval, que después cambio a “Sandoval” adquirida después por la Sra. María Corte. Farmacia “Rivas” en Lautaro con Vergara; farmacia “Strube”, ubicada en calle Bunster y luego frente a la Pastelería Garrido atendida por el farmacéutico Néstor Strube; ; también famosa en esta época fue farmacia “Radium” ubicada en Lautaro con Bunster frente a la Plaza, edificio que cayó con el terremoto de 1960 , trasladándose la farmacia a Lautaro con Aguirre Cerda, atendida por la Guillermo y Dina Pincheira;  La Farmacia” Ibieta” que funciono en Lautaro con Ilabaca atendido por don Isidro Ibieta y doña Cecilia Flores de gran recuerdo.

Recordados con nostalgia son los dueños de la Farmacia Plaza, Verónica y José Mora Kadin quienes fallecieran trágicamente en la década de los 80´. Desde esta época hasta años recientes son las Farmacias “Ahuile”, y la Farmacia “Guzmán” atendida por su farmacéutico don Waldo Guzmán Torán,  única sobreviviente de una época de oro en donde la atención era más cordial, humana y acogedora.

EL CORO QUE SE APAGO PARA SIEMPRE



Que puedo contarles mientras estuve junto a Ustedes… son tantos los instantes en los cuales me sentí feliz por recordarles que la música fue y será parte de Angol, allíen un rinconcito de mi bella ciudad.

Nací un día de diciembre de 1982. Me construyeron con pedestal de piedra por el cual subía trepidante hasta mi cima el mapa de Chile;  en hojas de mármolme escribieron para que jamás se olvidara el XXIV Festival Nacional de Coros de Profesores que se realizó hace ya tantos años. De mi enrejado forjado por alumnos del Liceo Industrial,  soltaban al aire las sonoras notas musicales en honor a ese encuentro, que también fue testigo de la primera interpretación oficial del Himno de Angol compuesto por los profesores Sra. Jossete Darmendrail y su esposo Luis Catilao Riveros.

En verano aparecían los turistas curiosos que me leían y cual postal improvisada, me abrazaban para la fotografía de la posteridad. Por las tardes me llenaba de escolares o de algún chicuelo que saltaba para asomarse y curiosear las finas letras del libro de mi altar. Añosas Araucarias me protegían de la lluvia o el sol, cual marco fantástico iba formando lo que con el pasar de los años se conoció como “la Plaza de Los Coros”….


Mis vecinos fueron Arturo Prat y Pedro de Oña,  que como yo,  ostentaban orgullosos sus verdes prendas inmortales para el recuerdo de sus gestas. De pronto algo comenzó a cambiar. El Barrio se invadió de máquinas excavadoras, tubos, fibra óptica, hombres y grúas para dar paso a un nuevo y extraño visitante. Pero el recién llegado no recordaba acontecimientos o gestas heroicas.  Su imponente figura y luces LED comenzaron a opacarnos poco a poco. Se repiten incansablemente los avisos publicitarios y campañas políticas…  los niños ya no jugaban en nuestros prados, sino que transitaban como autómatas embobados por el destello de la pantalla que parecía robarles el alma… -Al menos aún estamos aquí – me replicaba Prat desde la acera contraria… -ya vendrán tiempos mejores – añadía don Pedro…

Hasta que un día llegaron…. con niveles y GPS, con tránsitos y teodolitos… a trazar los nuevos Puentes sobre El Vergara. – No te preocupes, de seguro te trasladaran junto a las Araucarias a un mejor lugar, no las pueden talar ya que son  Monumento Nacional– me consolaban mis vecinos. – si estas Empresas poseen un plan de manejo patrimonial, tal como se hizo en la Plaza de Armas de Santiago cuando se construyó la línea 5 del metro…

Pero el combo y el cincel no escucharon el clamor de las Plazas vecinas… no escucharon mi clamor… no sabían que “desde la raíz profunda de las araucarias milenarias surge el canto de mil voces de los maestros de la Patria”, no sabían que mi misión era recordarles que la música fue y será parte de Angol…