30 nov. 2018

APUNTES MASONICOS DE ANGOL.



Con gran pesar lamente personalmente mi ausencia por razones profesionales, en la apertura a la comunidad del principal Templo masónico de nuestra ciudad el pasado 29 de mayo, en lo que fue el Día Nacional del Patrimonio Histórico. Una oportunidad para conocer más sobre la labor masónica en Angol, por lo cual me di a la tarea de recopilar algunos apuntes históricos de la masonería angolina.
La Masonería siempre fue un anhelo para la ciudadanía de Angol, y  a mediados de la década de 1910, se abrieron Logias en Los Ángeles y en la ciudad de Traiguén en 1914, la Logia más antigua de la región. En las cuales habían algunos angolinos, producto del cierre de algunas de estas logias, los angolinos buscaron seguir con su formación iniciática  y se dieron a la tarea de formar un núcleo masónico, trabajo en el que son apoyados por la vecina Logia “Solidaridad N° 45” y su venerable maestro Víctor Chiappa, masón proveniente de la ciudad de Los Ángeles. Fue así como cinco militares angolinos a saber: Diego Guillen santana, Comandante del Batallón Tren N° 4, los oficiales Luis Sosa Cerna, Jorge Souper Maturana, Francisco Lopetegui Soto y el médico militar Víctor González Montecinos, los cuales solicitan su constitución como Triangulo al Gran Maestro Luis Navarrete quien por Decreto N° 26 de fecha 26 de enero de 1917 autorizan el funcionamiento del “Triangulo Patria Chilena N° 12” y su primer Presidente fue Diego Guillen. Asimismo para incrementar el incremento de las columnas en el Triangulo, los nuevos miembros son iniciados en la Logia de Traiguén.
En septiembre de 1917 toman la decisión de transformarse en Logia, solicitando el beneplácito al Gran Maestro, quien por decreto N° 18 del de 12 de noviembre de 1917 autoriza su instalación bajo el nombre distintivo de “Patria Chilena N° 55”, y su primer Presidente Diego Guillen, quien hubo de presentar su renuncia por Traslado del Batallón Tren a la ciudad de La Serena.
La naciente Institución hubo de soslayar las más variadas dificultades, principalmente las desatadas entre laicos y clericales. Por lo cual la Logia de Angol, hubo de cambiar constantemente de Residencia, inaugurando su Templo en Casa propia el 26 de mayo de 1934. A través del tiempo, muchas son las obras sociales de la Logia “Patria chilena N° 55”. Entre ellas se pueden nombrar: La Liga de estudiantes pobres; Los Scouts; Las Colonias escolares; y distintas actividades relacionadas con los Colegios. Entre ellos destaca la fundación de la Escuela Hogar fundada en 1943, con el empuje y constancia de hombres como Pedro Salas Briones, José Luis Osorio, Lázaro Topali y Dilman Bullock entre otros. La Escuela comenzó con 30 alumnos y poco después sus benefactores adquieren un nuevo Edificio para su mejor desempeño, a fines de la década del 50´la Escuela pasa a poder del Estado.
Son algunos apuntes históricos de la masonería angolina, una Institución de carácter iniciático, filantrópico, , simbólico, filosófico fundada en la fraternidad de sus miembros y que ha buscado la verdad y el perfeccionamiento del hombre a través del estudio.


ALGUNOS COLEGIOS DE ANGOL


En estos días que ya regresan los escolares a las aulas, al risueño encuentro con sus amistades, y los no tan alegres días de ajetreo estudiantil, la memoria de algunos que ya pasaron por esa etapa, se niega a olvidar. Los lejanos años de la infancia traen al recuerdo los viejos pupitres, y los cansados adobes desde donde pendían las pizarras colegiales, empolvadas con tiza, ese polvillo que reaparece ahora como una bruma que nubla los recuerdos de las primeras Escuelas de Angol.
Pasados los presurosos años de la Ocupación de la Provincia, la ciudad pudo comenzar una floreciente tradición que trajo consigo la creación de ilustres planteles educacionales y recordados maestros. El alto nivel de analfabetismo del siglo XIX y gran parte de la primera mitad del XX, hizo que la Educación primaria fuese privilegio de pocos. La primera Escuela data de 1863, y para 1870 solo había dos Escuelas para  todo el departamento. Ya en 1883 existían en Angol tres Escuelas públicas: la Escuela N° 1 de niñas, la N° 2de hombres,  y la Escuela Mixta. Por esa época los Colegios Particulares tenían escasa duración. Los horarios de aquellos escolares eran curiosos: de septiembre a diciembre era de 07:30 a 10:30 y de 12:30 a 15:30, de marzo a agosto de 08:00 a 11:00 y de 12:30 a 15:30. En 1884 se abrió la primera Escuela para adultos. Entre los profesores de aquella época debemos destacas a Juan Colipí, hijo del cacique Lorenzo Colipí, que estudio en la Escuela de Preceptores de Santiago titulándose, pero falleció al año siguiente.
La Educación Secundaria era una necesidad desde esta época, se hicieron fallidos intentos de un Liceo fiscal en 1884, en tanto ciudadanos norteamericanos fundaron el “Angol College” y también funcionó en 1887 el “Liceo francés” con programas de colegios de Francia, ambos de corta existencia. Solo a fines de 1887 de funda el “Liceo de Angol”, que comenzaría sus clases al año siguiente, a cargo del Rector Enrique Ballacey quien al fallecer en 1889, legaría su nombre al naciente Liceo, que funcionaria en el Molino El Globo, el Banco Bunster en 1890 y desde 1904 en calle Manuel Bunster, en 1945 en calle Prat frente a la Plaza y desde 1974 en su actual ubicación.
La Educación primeria en tanto seguía con notable desarrollo, en 1888 se fundó la primera Escuela mixta en el barrio de Villa Alegre. El Colegio Santa Ana comenzó a funcionar en septiembre de 1889 dirigido por Sor María del Carmen Fuenzalida. En 1893 se creó la Escuela superior de Niñas N°1 y se ubicaba en la esquina de las actuales calles Pedro A. Cerda con Tucapel.  En 1907 comenzó a funcionar la Escuela N° 7 de Huequén.  El año 1900 se creó el Liceo particular de Niñas, y desde 1903 fue Liceo Fiscal,  su primera Directora fue Cesárea Kolbach. Ese mismo año se fundó la Liga Protectora de Estudiantes Pobres”, Institución que ayudaba a los alumnos más necesitados. En 1901 abre sus puertas la “Escuela Superior de Hombres”. En 1905 abrió la Escuela nocturna para Mujeres, refundada en 1925. En 1906 los Franciscanos fundaron el Colegio”Buenaventura”. Ese mismo año abrió la “Escuela Profesional de Niñas” que formaba costureras.
Producto de la Ley de Enseñanza Primaria Obligatoria se abrió en 1911 en el barrio Villa Alegre la “Escuela Superior N° 8”. En 1915 comenzó a funcionar la Escuela Anexa a la Normal de Angol. La Escuela de Artesanos comenzó en junio de 1938, transformándose luego en el Liceo Industrial de Angol. El Liceo Comercial nació como un curso agregado a la Escuela Industrial en 1947, transformándose en Instituto en 1950. La Escuela N° 4 se creó en 1947 como un Grupo Escolar que reunió varias Escuelas antiguas y destartaladas con baja matricula, actualmente Escuela Hnos. Carrera. Todos estos planteles educacionales han sufrido transformaciones y cambios a través del tiempo, pero todos conservan la vieja herencia de las primeras Escuelas de Angol.

APUNTES DEL TRASPORTE PUBLICO EN ANGOL.



Entre tanto automóvil que a ratos colapsa nuestra ciudad, entre tantos taxis “colectivos” que inundan las calles,  que se caracterizan por su casi siempre buena atención y los constantes roces entre clientes y choferes siempre es bueno recordar lo que fue del transporte público en Angol.
Hace 100 años las cosas no eran tan distintas, en vez de colectivos habían Carruajes, un transporte más elaborado que los burdos carretones originarios del siglo XVI, y se caracterizaba por que podía transportar cuatro pasajeros sentados de frente, conducido por una persona que era llamado “chauffers”, término francés que derivó en la palabra que conocemos en la actualidad. Existía en esa época el “Servicio de Carruajes Públicos” era el encargado de regular las tarifas y recorridos del servicio, debido a los constantes problemas entre usuarios y cocheros, ya que cobraban tarifas muy elevadas.
Hacia el año 1911 existían en Angol 15 Carruajes para las 8.000 personas de la ciudad, y las tarifas se regulaban dividiendo la ciudad en dos partes: al oriente y al poniente del Puente Rehue (actual Vergara N°1). Dentro de cada sección la tarifa era de 20 centavos y de una sección a otra 40 centavos. Un coche a la Estación con derecho a cuatro asientos  cobraba 1 peso. Si el Carruaje era arrendado por hora se pagaba 1 peso 50 centavos. El viaje al Cementerio valía 3 pesos, sin importar el número de pasajeros o el tiempo, y las multas en caso de cobros indebidos llegaban a los 20 pesos. Ese año precisamente se declaró una “Huelga de los cocheros” por diferencia en el cobro al cementerio ya que los choferes cobraban cuatro pesos.
Del antiguo sistema de Carruajes que fue mermando a fines de la década del 30´, alternando el servicio, hasta ser reemplazado por Taxis modelos Ford también aparecen  taxis buses, a principios de la década del 40´. A propósito la esquina de la Plaza de calles Lautaro con Bunster fue desde siempre el área donde se estacionaban los carruajes primero, y los taxis o autos de arriendo, después, inclusive hay quienes recuerdan la antigua caseta de vidrio donde se mantenía el teléfono de los taxis; también se estacionaban en calle Caupolicán afuera del recordado Restaurant “Quijote”. Los primeros taxis no pasaban de ser autos particulares de arriendo, en el recuerdo de varios queda el nombre del Sr. Roman. Y como no recordar a la familia Villavicencio que fue la primera en traer Taxis propiamente tal en la década del 60´.
Volviendo a las Góndolas, estas llegaron con su trajín a revolucionar la tranquilidad provinciana de Angol. La primera micro que recorrió la ciudad fue un armatoste con “motor, bocina, seis puertas y un asiento” a decir de sus usuarios. Promediando la mitad del siglo veinte existían en Angol 4 góndolas, que eran objeto de múltiples quejas ya sea por iniciar sus recorridos a media mañana, o por sus locas carreras en pos de pasajeros lo cual creaba largos intervalos sin locomoción, o por sus eternas esperas en la Plaza de Armas. Los primeros recorridos eran Santa Ana – Vergel con un promedio de cuatro pannes de gomas y otras tantas de motor antes de llegar a destino.
Las Góndolas angolinas, ya fuese por la admiración o sarcasmo popular hacia ese cacharro de fierros desvencijados y de bus santiaguino venido a menos, eran inevitablemente bautizadas. Así la devoción popular decantaba en recordados nombres: De las primeras cómo no recordar la micro RASPA de color azul desaliñado propiedad de don Germán Muñoz, debió su nombre por ir dejando una sonajera de latas y fierros viejos capaz de hacer resucitar a un difunto. Otra góndola precursora fue la ÑATA nombre derivado de su forma y algunos se aventuran a decir que su dueño era una mujer, de ahí el nombre.
Pero si de micros se trata, legendaria fue también LA COGOTERA, de mediados de los 60’ una micro de color indefinible, asientos desmembrados, goteras y pololeos vergelianos; propiedad de la Familia Aravena, la conducía el Sr. Castillo un tipo que parecía actor mexicano, con su auxiliar el recordado Víctor Manríquez “cacaruca”. Lo de Cogotera provenía de su recorrido que comenzaba en el Cañón – Centro – Guacolda – Vergel, concretamente de su paso por Guacolda, según el dicho popular por aquellos lares y en aquella época “cogoteaban”, refiriéndose al asalto de desprevenidos parroquianos. Esta última góndola de gran recuerdo fue objeto de una cueca, compuesta en su honor por el angolino Wilson Arroyo, y aun es recuerdo de varias generaciones. Es la evocación a esos carruajes y góndolas olvidadas, pero que se mantienen vivas en la memoria angolina

Colaboración: Sr. Héctor Alarcón Carrasco.

11 jul. 2017

LAS PANADERIAS DE ANGOL


Panaderia Chilenita año 1984

Historiar sobre las antiguas panaderías de la ciudad es remontarse a una época tan distinta como romántica.  Un tiempo donde la elaboración del pan se hacía en las propias viviendas, era el Ejército quien contaba con una panadería muy rudimentaria. Solo en las grandes urbes regionales, la elaboración del pan provenía de  una tradición artesanal similar a las antiguas cofradías de maestros constructores, se comenzaba como aprendiz, pasando por oficial hasta llegar a convertirse en maestro de amasijos, o maestro hornero.
 La primera fundada en 1887 por Francisco Ottone se llamaba “La angolina” en tanto en 1890 Antonio Kind, funda en calle Vergara la “Panadería Española”, que pasaría por muchos propietarios a través de su historia, los más recordados desde 1910 don Eusebio Fernández; en 1901 se funda la  panadería “Vascongada” de los Hermanos Elissonde en las esquinas de Prat con Villarrica (A. Cerda) ofrecía chocosos,  pan francés, marraquetas, y pan chileno. En 1903 abre sus puertas a Panadería y Confitería Heinsohn en cale Prat frente a la Plaza. Para 1905 había cuatro panaderías, en 1910 se suma Panadería “El Candado” y en 1914 nace Panadería “Colon” de María v. de Mauricio, que adquiriese en la década del 40’ Fermín Colinas. En 1925 la antigua Vascongada de Tomas Elissonde pasa a poder de Leopoldo Sabelle con el nombre de Panadería “Francia”, que pasó a manos de María v. de Mauricio en 1940.
Estas Panaderías, reitero, provenían de un sistema artesanal y fue en esta época en donde se verifica el paso de una panadería artesanal a una Industrial, que revolucionara desde los procesos de elaboración, cocción y reparto. Las panaderías de esta época trabajaban el amasijo a mano con un sistema de bateas y con la llamada “masa madre” para la fermentación de la masa. Sistema que hacia la década del 60 se reemplazó por la añadidura de levadura fresca directa a la masa. Otro Sistema que se modernizo fue en de amasado mediante maquinas eléctricas y sobadoras. También el sistema de cocción en Hornos de Barro, dio paso a modernos sistemas de  hornos a Gas o a Petróleo. El viejo reparto en carretas y carretones demandaba la existencia de caballerizas, y todo un mundo aparte que giraba en torno al campo cercano o  caballerizas que se mezclaban con leñeras, en donde el aseo debía ser prolijo, ya que era lugar común para ratas y moscas. Las panaderías locales eran con frecuencia fiscalizadas por Sanidad Municipal, y fue un  aliciente para la modernización del sector. La primera panadería moderna que dejaba atrás los antiguos métodos, inclusive con reparto motorizado fue la Panadería Alemana de Max Schwarzemberg, en Avenida Huequén (O’Higgins), que pasaría en 1936 a manos de Eduardo Murath, quien además le agregó Fábrica de Galletas y Fideos; posteriormente para a manos a la Familia Ramírez con el nombre de Panadería “Libertad.  En 1971 se crea la Panadería “Chilenita” de Humberto Vigueras de gran recuerdo, que se une a otras desaparecidas también como la Panadería San Sebastián en calle Caupolicán. Otras panaderías de fines de los 80’ y principios de los 90´ son Panadería y Pastelería Miel, Panadería Alemania y Panadería Portugal, Panadería El Cañón.
Los Supermercados durante la década del 90’ comenzaron a fabricar también su propio pan, lo que traerá un nuevo sistema a la vista del Cliente y caracterizada por modernos hornos industriales de carro, imitando procesos de la vieja panadería, pero con un producto final bastante distinto. Algunos Supermercados que se cuentan en este caso son “El Puma”, “Mega Puma”,  “Colonial” que pasaría luego a “Tucapel”, “Brigger” entre otros cambios; hasta nuestros días con Supermercado las Brujas” luego “Unimarc”, “Mayorista 10”, “Gangas” y “A cuenta” con un Sistema de pan congelado que es horneado en el local.
En los últimos años se ha verificado un nuevo proceso con la aparición de Amasanderías, las cuales se caracterizan por la elaboración artesanal en menor volumen, sin tanta maquinaria y con menores cantidades de operarios para su funcionamiento, bastando solo un par de obreros para su operación.



20 jun. 2016

ALCALDES DE ANGOL

1869-1971 Manuel Bunster y Amador Fuenzalida.
1871-1873 Andrés de Barra y José del Rosario Vejar.
1873-1875 José Bunster y Daniel Sepúlveda.
1885-1887 Beltrán Mathieu y Manuel Bunster.
1888-1890  Tomas Romero y Juan Antonio de la Concha
1890- 1893  Carlos Moraga (designado) Francisco Ottone (designado) Félix Hernández (electo)
1893- 1896    Juan Antonio Ríos (renuncia) Asume José Olegario Cortes
1897 – 1900 Manuel Antonio Jarpa
1900-1903 Zoilo Contreras
1903-1906 José Olegario Cortes
1906-1909 Pablo A. Fuentes
1909 -1912 Juan Frávega
1912- 1915 Antonio Muñoz
1915-1918 Ramón Urzua
1918-1921 Aníbal Soto Bunster
1921-1923 Rosamel Bravo
1924 -1927 Julio Sepúlveda Onfray
1927 – 1930  Nacianceno Basso (electo)
1930 -1933 Nilo Miranda
1933- 1935 Nilo Miranda
1935 -1938 Ramón Urzua
1938-1941 Luis de la Parra
1941 – 1944 Víctor Villouta
1944 – 1947 Víctor Villouta
1947 – 1950 Juan Seguel
1950-1953 Víctor Villouta
1953 -1957 Víctor Villouta
1957-1960 Víctor Villouta
1960-1963 Edmundo Villouta
1964 – 1970 Francisco Bayo
1970 – 1973 Enrique Sanhueza
1973 -1979 Miguel Torres Fernández (Designado)
1980 – 1988 María Inés Pérez Reydet (Designada)
1989 – 1990 Federico Rioseco Garcés (Designado)
1990 – 1992 Federico Rioseco Garcés
1992 -2006 Enrique Sanhueza Burgoa (4 periodos)
2006 – 2009 Obdulio Valdebenito Burgos.
2009 – 2013 Enrique Neira Neira

*1869 se crea la Gobernación de Angol, con su Municipio y subdelegaciones. Se elegían dos Alcaldes, según régimen liberal. Esto cambio con creación de la comuna autónoma en 1891 en que se eligen un Alcalde por Barrio dando total 4, del cual se elegía uno que hacía de cabeza y seis regidores (concejales). 

APUNTES MILITARES DE ANGOL.


Esta ciudad fue desde sus primeros años un verdadero centro militar, la auténtica madre de todas las ciudades que se fundaron durante la Ocupación de la Araucanía. Por esa y otras razones muchos fueron los destacamentos que sirvieron desde y para Angol; recordemos un periodo que abarca desde 1892 a 1931, aproximadamente 40 años de intensa labor logística y castrense.

Desde 1892 cubría la Plaza Militar de Angol el Regimiento “Granaderos a Caballo”,(actual Estadio Municipal), siendo sus Jefes mientras estuvo en Angol: Teniente Coronel Rodolfo Ovalle, Coronel Abel Policarpo Ilabaca(existe una calle en su honor), y el Coronel Roberto Dávila.  A raíz de problemas limítrofes con Argentina, en 1895 el Gobierno de la época, decidió incrementar las Fuerzas Armadas, ante lo cual se designó a Angol como Asiento de la 4ta Zona Militar, siendo su primer Comandante Salvador Vergara Álvarez, quien se dedicó a explorar y reforzar todos los pasos fronterizos desde Lonquimay hasta Llanquihue. 

La 4ta zona sería trasladada a Valdivia a medida que se prolongaba el ferrocarril al sur, pero mientras tuvo Asiento en Angol sus Comandantes fueron además del citado Vergara: Roberto Silva Renard, (el mismo de la matanza de Iquique), Vicente Palacios Baeza, y José Ignacio López. Además  se destinó a Angol el recientemente creado  Regimiento de Caballería Guías N° 7 cuyos Jefes fueron: el Coronel Belisario Campos, el Comandante Vicente Montauban, el Coronel José Antonio Soto Salas, y el Teniente Coronel Luis Alberto Serrano, su último Jefe ya que este Regimiento se disolvió en 1903, pasado los temores de Guerra con Argentina.

        En 1898 se construyeron en Angol los cuarteles Freire (actual Húsares) y el cuartel de Ingenieros (actual pob. Pampa Ing.) En abril de 1905 se dispuso que el “Granaderos a Caballo” emigrase a la ciudad de Iquique, siendo reemplazado por el Regimiento “Húsares del General Carrera”, que aún sirve en nuestra ciudad, siendo sus primeros Jefes los Tenientes Coroneles: Arturo Rojas, Francisco Vial, Narciso Rodríguez, Ambrosio Acosta, Enrique Ortiz, Ambrosio Acosta, Aníbal Riquelme, Isaac del Valle, Luis González, Fernando Sepúlveda, Nicasio del Toro, Arturo Fuentes y David Fontecilla hasta la época que historiamos.


Por decreto supremo, en abril de 1907 se organizaron cuatro Batallones de Tren, uno de los cuales el N° 4 fue enviado a Angol en 1913. Desde ese año y hasta enero de 1932, Angol tuvo dos Unidades Militares. La 4ta Brigada se creó en 1915 y de ella dependían el Reg. Húsares y el Batallón Tren N°4, este último tuvo como Jefes al Capitán José Luis Avendaño, Capitán Aníbal Parada, Mayor Maximiliano Fuente, Mayor Ricardo Villareal, Mayor Diego Guillen, Mayor Víctor Mc-Lean, Mayor Carlos Ugarte, Anatolio Sáez y Capitán Caupolicán Clavel quien lo dirigía el año 1924 cuando el Batallón Tren abandonó definitivamente Angol para asentarse en la ciudad de La Serena.

 En 1925 arribó el “Regimiento de Artillería Maturana” que rápidamente tomó el nombre de “Grupo de Artillería Silva Renard” cuyos jefes en Angol fueron: René Lardionuis y Enrique Jiménez. En 1931 a raíz de la Sublevación de la Armada, concurrieron todas la Unidades de Angol y se combatió en Talcahuano. Al año siguiente el Silva Renard fue destinado a Concepción, quedando desde entonces guarneciendo la ciudad el Reg. Húsares, pasando a ocupar el Cuartel Freire desde ese año, abandonado el Cuartel Plaza que fue demolido en 1936 y los terrenos rematados al año siguiente.


LA HISTORIA DE STANLEY BLANDFORD


Significativa a nivel Sudamericano fue la presencia chilena que participó activamente de los sucesos bélicos en la Segunda Guerra Mundial, se estima que fueron más de dos mil chilenos los que se embarcaron al viejo mundo. Las motivaciones eran varias, desde militantes del partido nazi chileno para apoyar a Alemania, hasta el llamado de la madre patria en donde descendientes de emigrantes europeos cuyos países eran beligerantes en el conflicto se alistaban por sus naciones.

Uno de ellos fue el joven avecindado angolino Stanley K. Blandford, hijo de quien fuera uno de los mayores terratenientes de Angol don S.C.H. Blandford, de origen Ingles dueño del Fundo “San Luis”, familia de la cual aún quedan descendientes en la actualidad. El joven Stanley había nacido en las minas de Schwager en Coronel en 1919, pero ese mismo año se traslada a Angol, por lo que  gran parte de su vida la paso en nuestra ciudad.

 En 1940 cursaba segundo año de Ingeniería en la Universidad de Chile, cuando sintió el llamado de pelear por Inglaterra, embarcándose en Valparaíso ese año. A su llegada se sometió a difíciles exámenes, siguiendo estudios avanzados de física y matemáticas durante seis meses en la Universidad de Cambridge. Posteriormente fue enviado a Canadá para iniciar su entrenamiento en la aviación, a continuación realizó estudios en Estados Unidos especializándose en Navegación Aérea. 

En 1942 recibió las Alas de la Real Fuerza Aérea (RAF) Británica, comenzando una incipiente carrera en la Aviación inglesa y a raíz de su brillante desempeño fue llamado a formar parte del Escuadrón N° 525 de la RAF creado el 1 de octubre de 1943. Este era un Escuadrón Bombardero equipados con aeronaves Avro Lancaster y su principal objetivo es realizar operaciones nocturnas contra Alemania. Los Avro Lancaster eran bombarderos que se operaban con 31 personas a bordo, más la tripulación de 7 personas: piloto, ingeniero de vuelo, navegador, armador de bombas, operador inalámbrico,  artillero medio superior y artillero trasero.

El Escuadrón 525 compuesto por 9 Avro Lancaster, se unió a otros 421 aviones de la RAF, y su primera Misión fue el bombardeo de la ciudad alemana de Hannover la noche del 9 de octubre de 1943, es llamado “el día negro”, entre las 01:05 y 01:45 de la noche muriendo 1.245 personas. El Escuadrón 525 continuo en operaciones de reconocimiento nocturno el 22 de octubre de 1943 fue derribado por Caza los alemanes el Avro Lancaster del joven Sargento Navegador Stanley K. Blandford, quien fallece junto a toda su tripulación. Sus restos descansan en el Cementerio de Guerra de Hannover.

El triste final de un joven sobresaliente, que no dudo en correr tras el llamado de la patria de sus ancestros, y que pago con sangre chilena en los campos alemanes como una ofrenda heroica desde los valles de Angol.


EL DIABLO EN ANGOL.


El hombre que mato al diablo.

Este mito se tejió en el lejano año de 1885, época del viejo oeste chileno, en la cual abundaban los asaltos y salteos de la más diversa índole. En el verano de ese año un rumor se apodero de la naciente ciudad: El diablo estaba en Angol y se aparecía todas las noches en el Puente “El Rosario”. Dada la casualidad que el diablo angolino tenia la mala costumbre de despojar de sus pertenencias a quienes se les aparecía en la cálidas noches de la Frontera. Al caer el Sol, nadie se atrevía a aventurarse a cruzar el Puente y quienes se atrevían eran salteados por el mismísimo demonio. Sin embargo, al Jefe de la Policía Urbana de Angol, por entonces el Capitán Manuel Antonio Jarpa Ureta era un hombre avezado que no le venían con cuentos; decidido a terminar con las raterías de Lucifer, se disfrazo de parroquiano y entre las tinieblas se dispuso a atravesar el Puente, cuando ante sus ojos en el extremo opuesto del Puente un hombre de capa negra, sombrero y espuelas se apareció frente a él. Desenvainó el Capitán su sable,  enfrentando al demonio, que para mala suerte del cachudo resultó ser un demonio de carne y hueso, el cual fue ultimado con el sable de policial. Desde ese día comenzó la leyenda de Manuel Antonio Jarpa: El Hombre que mato al Diablo.

Las pisadas del diablo.

Desde antaño se han tejido leyendas en torno a la figura del demonio, pactos que podrían arreglar la vida de unos cuantos políticos y empresarios en la actualidad… Angol posee muchas leyendas, una de las más famosas es la Pisada del Diablo, a raíz de una piedra que según dicen tiene las marcas del mismísimo ángel del mal.
Cuentan los antiguos que hace muchos años existió un Molino que funcionaba con una turbina  en el camino hacia Pellomenco, a un kilometro de la ciudad. Su dueño tenía un pacto con el demonio para hacer crecer su fortuna. Dice la leyenda que el molinero trabajaba todo el día y después regresaba al pueblo, sin embargo durante la noche, el Molino extrañamente seguía funcionando, pudiendo verse el destello de luces rojas desde el interior del establecimiento que solo cesaban al despuntar el alba. Entre los campesinos del sector, circulaba el rumor de quien osara cruzar a esas horas por el Molino se encontraría con el Diablo vestido de molinero obligando a los incautos a trabajar toda la noche.
Con el paso del tiempo, el molinero ganó mucha plata, engañó al diablo con las cuentas que enfurecido mató al hombre; fue entonces cuando Lucifer salió del molino envuelto en llamas corriendo por la quebrada, y con furia inaudita dejo las marcas de sus pisadas en una roca. Un poco antes, el molinero había pedido a  su familia, que al morir lo velasen en el Molino y lo sepultasen al día siguiente. Y así ocurrió, sin embargo, gran sorpresa causo cuando quisieron retirar el ataúd del Molino para darle sepultura, no pudieron levantarlo debido a su gran peso, al abrir el féretro el cadáver había desaparecido y en su lugar encontraron solo piedras del arroyo que surtía de agua al molino.

La existencia del Molino no ha sido probada históricamente, transformando esta historia en una leyenda urbana, pero si se busca con cuidado en la quebrada aún es posible encontrar la piedra con pisadas perfectamente fundidas en la roca. Recomendación: todo con esfuerzo se puede lograr en la vida, no vaya a suceder que terminemos como el molinero…

EL ESTADIO.

SELECCION DE ANGOL, AÑO 1960
En la foto De pie, izq. a der . Macho, Sandoval, Barros, Ruperto Aedo , desc., Avello, Arevalo, Tito Macho, Galvarino Obreque. Abajo izq, a der. Tano Colombre, Faundez, Lobos, Ivan Avello, Enrique Obreque.


El deporte ha sido desde antaño pieza fundamental en el desarrollo de los angolinos. Antes de la masificación del fútbol, el deporte que atraía multitudes era las Carreras a la Chilena las cuales se efectuaban en la Avenida Huequen, actual D. Bullock, recordemos que Angol tuvo su propio Hipódromo en 1913. También se practicaba el Tiro al Blanco, aunque menos multitudinario, Angol tenía su propio Club se organizaban encuentros inter ciudades.
En la primera década del siglo XX se masificaron deportes como el fútbol naciendo incipientes clubes como Centenario F.C., Deportivo Malleco F.C, este último equipo es el más longevo que haya tenido jamás Angol, teniendo una duración de 54 años, disolviéndose el año 1964, dejando una estela de pergaminos y muchos futbolistas que emigraron a grandes Clubes de la época, como Eleazar Cabrera y Víctor Morales entre muchos otros. Otros Clubes señeros fueron Obrero,  Húsares, Ferroviario, Vergel, Cervantes, Camilo Henríquez, etc.; el basquetbol con clubes de la Escuela Normal, Liceo de Hombres, Bomberos, Malleco, Huequen etc.;   el ciclismo, el tenis,  el atletismo y el boxeo también tenía adeptos.
Sin embargo todos estos clubes carecían de un espacio físico donde desarrollarse a plenitud,  fue un grupo de dirigentes pioneros fundadores de la Liga de Fútbol de Angol: Teodoro Cid Salvo, Enrique Leal y  Ramón Solís  quienes gestionaron a partir de 1915 la construcción de un Estadio para la ciudad. Idea que tomó como una misión el dirigente Alfredo del Valle Puga, fundador del Estadio de Angol, pues gestionó en esos años su realización.  A partir de allí se constituyó el “Comité Provincial de Cultura Física” presidido por Lucas Mellado, Alfredo del Valle Puga y Enrique Sánchez, quienes recolectaron en 1922 los primeros recursos  para la construcción.  En 1920 fueron aprobados sus planos que se modificaron en 1929 por el arquitecto Enrique Mardones, para incluir nuevos deportes. En 1923 el Ministerio de Guerra extendió un decreto cediendo los terrenos denominados Pampa de Granaderos, sitio que ocupo este antiguo regimiento en 1879, y que abarcaba desde el lado de la Escuela Normal,  desde una línea recta comprendiendo la desembocadura de calle Bilbao hasta el codo del rio Rehue. Se entregó a la administración de la Liga de fútbol de Angol un 18 de julio de 1924 y el 31 de agosto de ese año se colocó la primera piedra, que en realidad fue el comienzo del cierre perimetral, jugándose las primeras ligas de fútbol en la “Cancha Granaderos” como se le llamó en principio. En su diseño original el Estadio albergaba los deportes más populares contaba con canchas de voleibol, basquetbol, carreras a la chilena, dos de entrenamiento de fútbol, una cancha central con graderías, juegos infantiles, además de una piscina. El Club de Ciclismo Almirante Uribe inauguro un velódromo en los terrenos del Estadio, de esta manera fue ocupado de  manera informal durante muchos años. La Portada del Estadio se entregó en 1929, pero los trabajos definitivos comenzaron en 1937, La Junta de Vigilancia de su construcción pedía que las canchas de entrenamiento también fueran de césped… Fue inaugurado  el 30 de enero de 1938 con gran asistencia desarrollándose pruebas tales como lanzamiento de bala, disco, martillo y carreras de 100 y 400 metros planos, destacando el deportista Benjamín Acevedo Trillat en la bala ; además de un encuentro de basquetbol entre Malleco y un combinado. La piscina seria inaugurada solo en 1956. Muchos eventos se celebraron en el Estadio, por ejemplo las Revistas de Gimnasia, las Fiestas de la Primavera, encuentros legendarios entre Deportivo Malleco con Universidad Católica en 1943, o con  Santiago Wanders en 1949, o un encuentro con Colo-Colo en 1953. Son los inicios de un Estadio, que ahora, remozado, continua con la tradición del deporte en nuestra ciudad.

Normalistas en el Estadio

CURIOSIDADES DE OTROS TIEMPOS.


Bienvenidos a esta histórica columna, ahora con noticias siempre relacionadas con la Historia de Angol, esta vez más curiosas que de costumbre, comencemos:

El primer rector del Liceo de Hombres de Angol, Enrique Ballacey Coutreau, falleció después de dos años de ardua labor al frente del establecimiento un 10  de diciembre de 1889. Sus restos fueron velados en la Iglesia Parroquial y posteriormente conducidos a la Estación en donde se le brindaron los últimos honores para luego ser depositado en un carro del Ferrocarril que lo conduciría hasta Santiago, sus restos descansan en el Cementerio General.

El primer Fonógrafo que se escucho en Angol fue en 1893, en el Hotel Central. Se cobró un peso por tanda que incluía 8 piezas: canciones en ingles y español, zarzuelas, romanzas, dúos, piezas de orquesta, discursos de personajes de Angol. La publicidad prometía “gran novedad el oyente cree escuchar la voz humana o instrumentos musicales…”

Hasta el año 1889 los reos condenados a la pena capital, eran fusilados en la Plaza de Armas o el Cementerio. Desde ese año el Juez de Angol Alejandro Urrutia principio con el fusilamiento dentro de la Cárcel y en presencia de los demás reos. El primero en inaugurar la nueva costumbre fue el reo Juan de Dios Basualto, cuando la  Cárcel se ubicaba en la esquina de Prat con Chorrillos.

Hablando de Cementerios el Primero se ubicaba frente al Convento Santa Ana y solamente se trasladaron algunas sepulturas a su nueva ubicación: el Cementerio Parroquial inaugurado en 1880, en tanto el Cementerio Municipal se creó en el año 1894.

Entre 1888 - 1895 la parte céntrica de Angol contaba con agua potable, no pasaba lo mismo con el resto de la ciudad, traspasando el río Vergara, el barrio de Villa Alegre y Villa Hermosa, se surtían del vital elemento desde los canales del Molino o de otras pequeñas acequias, también desde fines del siglo XIX existió el servicio de cubas portátiles,  solamente tuvieron agua potable  desde 1907.

La primera compañía de bomberos se fundó en 1906, para apagar los incendios contaban con una bomba a palanca, en 1912 se adquirió un Bomba a vapor, ambas se trasladaban por fuerza humana, debiendo ser tiradas con lentitud por lo cual ante los siniestros más alejados no alcanzaban a llegar a tiempo.


Antiguamente el uso de pantalones era permitido solamente a los hombres, cuál sería el escándalo de los angolinos en 1912 cuando aparece en la Plaza de Armas un mujer montada a caballo “y en pantalones causando gran bullicio”. Se llamó a la fuerza pública y la mujer fue detenida por ofensas a la moral, en su defensa alegó que por el frío de la mañana se vistió con el pantalón de su marido pues requería comprar alimentos al pueblo…