28 dic. 2013

ESOS TRISTES VAGABUNDOS.

En la apresurada vida del angolino moderno, existen algunos que han optado por la del vagabundo,  un individuo que tiene, voluntariamente o por las circunstancias, un estilo de vida errante en una sociedad sedentaria una persona holgazana u ociosa que anda errante de una parte a otra, sin tener oficio ni domicilio determinado.  En nuestra ciudad se da un triste fenómeno:  el homenaje póstumo realzando la figura de un vagabundo, que cuando vivía fue sistemáticamente rechazado, discriminado y marginado, es así como la muerte santifica al vagabundo, melancólica paradoja que hace surgir oleos y poemas en honor al errante. El caso más famoso es el de “champita”, también conocido como  el “sansón”, el “viejo del saco” o “Goliat”, se caracterizo por su mutismo con los adultos y su locuacidad con los niños, nunca pedía, dicen que con su mirada tocaba el corazón de la gente; de su origen se tejió el mito de que era profesor, o que muerta su familia en un feroz accidente se había hecho mendigo. Investigaciones del historiador Hugo Gallegos demostraron que se trataba de Manuel Segundo Muñoz comerciante procedente de Santiago…
Otros vagabundos más antiguos fueron el “charcheta”, el “arañita”, el “paipa”, el “mono de fierro”, la “vieja parafina”, el “loco Molina”, la “Nancy loca”. Todos personajes errantes dejando en su caminar una estela de indiferencia, algunos por voluntad o deficiencias mentales,  se hicieron atorrantes y hediondos, haciendo de su compañía jaurías de perros, o la soledad del camino.
El vagabundo antiguo más famoso fue “Diógenes” un  filosofo griego que convirtió la extrema pobreza en una virtud, decía que la ciencia, los honores y las riquezas son falsos bienes que hay que despreciar;  Diógenes caminaba descalzo durante todas las estaciones del año, dormía en los pórticos de los templos envuelto únicamente en su capa y tenía por vivienda una tinaja. De su filosofía se inspiro “el mal de Diógenes” en relación a quienes acumulan desperdicios. Asimismo en la India los vagabundos son venerados y respetados por la población, como renunciantes de la vida mundana, deambulan por las ciudades o los bosques en búsqueda de la liberación.


Dicen que los homenajes se hacen en vida y así lo han entendido algunos como el fotógrafo aficionado Camilo Tapia quien en su Facebook, posee un Álbum llamado “Cuatro caminos” serie se intenta rescatar la identidad local de la ciudad que desaparece con la modernización. Allí se homenajean vagabundos tales como Claudio el “chipiripipi”, Manuel el “mala lana”, la “vieja de los perros”, “Américo” fallecido recientemente, “Marcelino”… un pintor anónimo que vive bajo el Puente Vergara. Lamentablemente son homenajes virtuales,  la realidad sigue su curso estos errantes contemporáneos que tal vez no busquen homenajes, oleos o poemas, solo comprensión, caridad o una sonrisa para esos tristes vagabundos.

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