20 oct. 2014

LOS NOTABLES PERUANOS DESTERRADOS EN ANGOL.



Sin siquiera imaginarlo, la ciudad de Angol tendría un importante papel en el apogeo y postrimerías de la Guerra del Pacifico. El Ejército chileno había ingresado a la capital del Perú, Lima, un 17 de enero de 1881 y no lo abandonaría sino hasta 2 años y nueve meses después. El presidente peruano Francisco García Calderón, elegido por la Junta de Notables que eran políticos aristócratas, se negó a ceder territorios que Chile pedía como indemnización de Guerra, siendo desterrado a Chile, con lo cual Perú quedo sin Presidente, siendo dirigido por el Ejército chileno. Mientras tanto, durante esta Ocupación el Ejército comenzó el saqueo de la ciudad y la incautación de instrumentos, mobiliario, libros, y monumentos. La Aristocracia limeña debía pagar un impuesto o Cupo al Ejército para evitar el saqueo, recursos que también servían para la manutención de las tropas.
Hubo ciertos miembros de la aristocracia que se negaron al pago, ya sea por voluntad propia o por incapacidad pecuniaria. Como castigo, los patriarcas de cada familia deudora, fueron desterrados a Chile como prisioneros políticos, uniéndose al Presidente peruano que ya se encontraba en Chile, donde se le siguió dando trato de mandatario a fin de negociar la paz. Se enviaron hacia Valparaíso, Chillan y Angol. Fue en nuestra ciudad donde se mantuvieron cautivos las más influyentes personalidades peruanas: juristas, hombres de Estado, diplomáticos, políticos, hombres de letras. Los desterrados alcanzaron la cifra de 23 personas, de los cuales 16 se enviaron a Angol.
Los primeros 9 prisioneros llegaron a nuestra ciudad el 20 de agosto de 1882 y ellos fueron Carlos Elías, Manuel Candamo, General Lacotera, Ramón Riveyro, Isidoro Elías, José Antonio García, los hermanos Ignacio y Francisco García León, y Pedro Gómez. El día 6 de septiembre llegaron siete prisioneros más: José María Químper, Juan Ignacio Elguera, Emilio Forero; Ceballos, Zoilo Flores, Dionisio Derteano y Pedro Bernales. El presidente peruano García Calderón se movilizaba entre las ciudades, ya que era el encargado, de llevar a cabo las negociaciones de paz con Chile. El día 30 de septiembre, como forma de provocar un quiebre de la aristocracia limeña y lograr firmar la paz, se trasladaron a Chillan a los prisioneros Flores, Elguera, Correa, Riveyro, Elías, Candamo y Químper, quedando en Angol solo 9 prisioneros. La estrategia chilena consistía en alojar a los peruanos en ciudades con pocas comodidades, pero con ciertas regalías, los prisioneros, o “notables” como se les denominó recibieron un trato especial, siendo alojados en la casa del doctor José Gregorio Bísquert en donde eran vigilados por una guardia de cinco hombres, que no hacían mayor apremio les permitían andar libremente por el pueblo y relacionarse con sus habitantes. García Calderón dice de Angol: “un pueblo nuevo y viejo al mismo tiempo… viejo por tradición colonial y nuevo por su fundación. Depende de autoridades militares. Las copiosas e incesantes lluvias hacen intransitables las calles por falta de enlozado y empedrado y el frio tan intenso que no se podía dormir por falta de calor” Como vemos el clima seria el enemigo principal de la estadía peruana en Angol. El prisionero Candamo comenta: “este lugar es mucho mejor de lo que creíamos y estamos cómodamente instalados. Tiene cinco o seis mil habitantes, un hotel pasadero, una bonita plaza, algunas tiendas y un aspecto agradable.” Las habitaciones de los prisioneros no tenían grandes lujos y pronto hubieron de mantenerse con sus propios recursos, dinero que era enviado desde Lima.  En tanto se sucedían los acontecimientos, Estados Unidos había enviado como plenipotenciario al diplomático Cornelius A. Logan, quien junto al Presidente peruano García Calderón llevaron a cabo en Angol en octubre de 1882 una serie de Conferencias de Paz con las autoridades chilenas encabezadas por el Presidente Santa María. En las Conferencias de Angol, Chile buscaba la cesión incondicional de Tarapacá, mientras que Tacna y Arica quedarían en poder de Chile con compromiso de venta luego de quince años. Como vemos en Angol se firmó el preludio del Tratado de Ancón del 20 de Octubre de 1883, que se firmaría finalmente con el nuevo Presidente peruano coronel Miguel Iglesias, que a diferencia de García Calderón si acepto la cesión territorial.
En cuanto a la suerte de los desterrados en Angol, emigraron fueron conducidos a Tacna y liberados luego de la Firma del Tratado de Ancón. Todos excepto uno: el Director del periódico “El Tacora” de Tacna, don Pedro Bernales Varela, un periodista que quedo prendido de la belleza de Angol y de su gente, fue nombrado Director del periódico “El Colono” llevando sus riendas hasta el último de su días, falleciendo en 1898. Sus restos descansan en el Cementerio Católico de Angol, como único recuerdo de esos días legendarios en que Angol también decidía el fin de la Guerra del Pacifico.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenos Dias Sergio, te felicito por tu blog y por esta interesante nota, es un tremendo aporte a la memoria historica de nuestra ciudad y el Perú, soy Angolino viviendo en Lima con lo cual valoro doblemente tu trabajo...felicitaciones.
Luis Fuentealba Leonelli