20 oct. 2014

REGINIO DEL VILLAR, EL ILUSIONISTA OLVIDADO.



El ilusionismo o magia, es un arte escénico, subjetivo, narrativo y espectáculo de habilidad e ingenio, que consiste en producir artificialmente efectos en apariencia maravillosos e inexplicables mientras se desconoce la causa que los produce. Este arte se comenzó a difundir en nuestro país a partir desde fines del siglo XIX,  y quien se transformaría en el primer mago chileno  y sudamericano, fue un angolino: Reginio del Villar Salas.
Nació en Angol aproximadamente en 1866 y siendo un niño aún, se fue cautivado por un mago de un Circo Norteamericano, quien le enseño sus primeros trucos. En 1891 regresa a Angol, ya con un Espectáculo propio, presentandose bajo el seudonimo de Rejinio Muñoz,  le llaman “El Ilusionista” o “El hombre diabólico”. Para 1894, había perfeccionado sus trucos, ese año hizo aparecer misteriosamente la figura de Arturo Prat sobre un lienzo, dejando asombrados a los espectadores. Del Villar que se especializaba en mañetismo, nigromancia, espiritismo, mesmerismo y magia. Comenzó giras por Sudamérica y Europa, pero siempre regresaba a su tierra natal. En 1896 su espectáculo incluía números teatrales en francés: Bombir, Ven Hatin, la garraffa misteriose, la mujer que vuela: elevándose desde el fondo del Teatro. Para el año 1900 ya era un artista consagrado en Santiago y varios países, su fama crecía,  tanto por su hilarante presentación, como por sus trucos para ese año la ilusión: “El Arca de Noé”, “La mala moscovita”, “El gabinete misterioso”.
En 1902, en el apogeo de su fama, cambia su nombre artístico por Reginio del Villar, su verdadero nombre, las gentes le llamaban “El rey de los milagros modernos”, ese año presentó “la cámara muñozaica” acto de ilusionismo en donde hacía desaparecer una mujer, y el truco “la mosca de oro”. Ese año incursiona en la Industria, fundando en Angol la primera fábrica de betún de calzado, la pasta “The Angolin”, negocio que no prospero. A partir de 1903 comienza a agregar pequeñas Petipiezas: obras teatrales o comedias de un acto. Se multiplican las giras a lo largo del país, y le llaman “el mañetizador angolino”, se presenta en innumerables pueblos y villas. En 1910 en Limache la prensa recordaba: “así como memorias tristes, los carteles desgarrados nos recuerdan aquellas noches pasadas en el Teatro-Circo con el Sr. Villar. A veces al pasar por una esquina alcanzo a leer “Aidita” y el recuerdo de aquella pequeñita pálida me hace sonreír y recordar la admiración del pueblo con “La mosca de oro” o “El Hada persa”, que asegura que eso tenía magia negra. En nuestro pueblo acostumbrado a espectáculos mediocres, la llegada del Sr. Villar hizo furor. Fugaces fueron esas noches y ahora nos contentamos con la esperanza de que sobre esos viejos carteles se coloquen otros nuevos anunciando la vuelta del aplaudido artista. La última noche la Galería se alejo silenciosa sintiendo la ausencia de algo que se espera ansioso y que tal vez no vuelva jamás.”
Hacía 1915, abandona la magia por la política, radica en la ciudad de Linares, donde fue regidor y Alcalde, fundador de Bomberos de esa ciudad. Posteriormente regresa a Angol en 1927 para administrar el Teatro, por poco más de un año. Regresa a Linares donde fallece en 1930. Es la Historia del Primer mago chileno, un angolino ilustre y olvidado.

 REGINO DEL VILLAR

2 comentarios:

reginio dijo...

Corregir que no era Muñoz, sino del Villar Salas

SERGIOMARTINEZ VIGUERAS dijo...

Corregido...