21 sept. 2012

EL HOMBRE QUE INMORTALIZABA...


Existe algo que la  humanidad ha deseado más que todo: vivir eternamente, poder de alguna manera burlar a la muerte y quedar para siempre entre los vivos.  Sé de alguien que sabia este secreto, mas no para sí. Esta es la historia del hombre que inmortalizaba en cada retrato…
No era un mago, pero hacia magia en cada toma que realizaba, estamos hablando de quien por años lidero la fotografía en nuestra ciudad. Proveniente de Lebu, donde nació un 29 de septiembre de 1915, y tras un fugaz paso por Cañete y Concepción, nuestro fotógrafo don Armando Leonel Concha Saavedra, de alguna manera y tal vez sin sospecharlo  echo raíces en la ciudad,  que otro Saavedra,  78 años antes había fundado.

Felizmente casado en 1939 con doña Hortensia Dalidet Fuentes, y con el negocio de la fotografía prosperando en grado tal que, decide incursionar asociandose con el Sr. Amado Ringele, del cual se independizaria un año despues, creando FOTOGRAFIAS CONCHA en 1941. Entregado y dispuesto a profesionalizar la fotografía, don Armando pasaba largas horas en su laboratorio, eran tiempos del ensayo y el error, de descubrir trucos y transposiciones, de colorear a mano el blanco y negro. Fue así como en 1946 adquiere su inseparable compañera una cámara profesional Leica, con la cual estampo las más inolvidables postales del Angol Antiguo, su arquitectura, paisajes y parroquianos fueron inmortalizados con su maestría y perspectiva inconfundibles.

Con el tiempo, se transformo en corresponsal de las revistas VEA, Zigzag y Vistazo; fotógrafo oficial de la Intendencia y la Municipalidad; del Juzgado de Policía Local y el Instituto Agropecuario; del Museo “El Vergel”, fotografiando todas sus piezas. Organizo varias exposiciones fotográficas, sobresaliendo en 1954 “Bellezas Angolinas”, inspirada en la repentina perdida de su hija Gloria Irene; “Cordillera de Nahuelbuta”, dejo gratos recuerdos al ser las primeras tomas del Parque Nacional. Además en la década del 70´ fue autorizado para utilizar el formato fotográfico de la cedula de identidad de la época,  conservándose a la fecha registros de mas de 10.000 angolinos.

Don Armando, tenía su estudio en calle Caupolicán y fue allí donde se revelaron los sucesos más extraordinarios del siglo pasado en nuestra ciudad: terremotos del 49´, 60´ y 75´, inundaciones, visitas ilustres, Aniversarios de Angol, matrimonios y licenciaturas, bautizos y funerales, todos inmortalizados bajo un solo lente.  Don Armando Concha falleció en Angol en 1995, con descendencia en sus hijas Carmen Rita, María Isabel y Carlota Ivonne.  Aunque algunos dicen, que el primer requisito de la inmortalidad es la muerte…
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