20 jun. 2016

CAMINANDO POR EL ANGOL ANTIGUO.


            La bocina del Ferrocarril San Rosando-Angol nos acerca lentamente a la Estación de Ferrocarril, hermoso edificio de madera con finas terminaciones, en su exterior en pequeña rotonda una larga fila de carruajes o cabritas esperaban a los viajeros. Enfilando por calle Estación (Esmeralda) hacia la Avenida Huequén (O’Higgins) y el barrio de Villa Alegre, donde llama la atención lo limpio de sus calles y la alegría de sus construcciones, además de las muchas bodegas donde es común ver paisanos, gañanes y pelotones de soldados embriagándose. Destaca la Fundición de Eduardo Brown, y la pequeña Plaza Euskara (Bunster), destaca con un hermoso Frontón de pelota vasca, donde se entretienen los más jóvenes. Mas allá el Molino y el Banco de José Bunster, y posteriormente el rio Vergara de caudal considerable adornado por múltiples embarcaciones de vapor que hacían el trayecto Angol a Nacimiento y Concepción trasportando Harina.
            Traspasado el Puente, destacaba tras una pequeña curva, El Mercado o  Recova que además de servía como matadero, y para fines de siglo XIX  reunía a una veintena de carnicerías, y  lo que más llamaba la atención era la Fabrica de Cecinas de Guillermo von Bischoffshausen ofrecía jamones ahumados, salchichones, choricitos, jabalí, arrollados, costillares, etc.
El Centro de ciudad estaba dominado por el Cuartel Militar, desde el Puente hasta la Plaza de Armas y enfilando por calle Lautaro solamente su lado norte estaba poblado por pequeñas residencias, peluquerías, sastrerías. El comercio más activo se  verificaba desde la Plaza de Armas hacia tres cuadras al norponiente.
            La plaza en esa época era un paseo regular que se hermoseo a fines de siglo, sirviendo mas para las practicas y maniobras militares del Cuartel que se ubicaba en todo su frente oriente,  destacaba la hermosa Avenida norte  de la Plaza donde concurría la sociedad en la tarde-noche. Alrededor de la Plaza se ubicaba: en calle Lautaro el Salón de Certámenes, oficinas públicas, y  cancha del Liceo de Hombres. En calle Imperial (Bunster) se ubicaba la Casa de Altos de Francisco Ottone que en su planta baja albergaba muchos comercios, siguiendo por esa cuadra el depósito de Panadería, Chanchería y Dulcería Francesa, y luego la Iglesia Parroquial construida en 1872. En Calle Prat edificios Fiscales y en la esquina con Chorrillos la Cárcel, todo el frontis de esa calle la ocupaba el Cuartel.
Al llegar a calle Villa-Rica (Aguirre Cerda) llamaba la atención  filas de personas empeñando pequeñas prendas y objetos de valor en la Agencia del Loro de Casiano Vallejos, Agencia del Elefante de Transito Ibáñez. Siguiendo la calle se ubicaban la Zapatería Alemana, el Palitroque Alemán y el Café Gambrinos de Juan Enderli, al lado de la Administración de Correos. En esa calle esquina Caupolicán estaba el Banco Valparaíso, y múltiples tiendas que le daban gran auge, al frente la Sastrería “Ville de Angol”, luego la Tienda y Almacén de Augusto Eickenrodt en calle Caupolicán, al frente la Botica y Droguería El Águila de Pablo Fuentes; y en su esquina con calle Imperial (Bunster) el Almacén Vascongado (Local Tía Jenny) construido en agosto de 1893. En tanto el Hotel Central en Caupolicán con Cañete (Vergara) se encargaba de recibir a viajeros más pudientes. Al lado fabrica de sofás y colchones “La moderna” Son los recuerdos del Angol Antiguo.