20 jun. 2016

EL CRIMEN DE LA CALLE ROSALES.


Corría el año 1918, cuando ocurrió uno de los crímenes más enigmáticos de los que tenga registro la Historia policial angolina. A principio s de junio de ese año un hombre fue encontrado sin vida en las vías del Ferrocarril próximas al Puente Malleco, y pronto lo que pareció un accidente de rutina, se tornó en un difícil caso policial. Al parecer el hombre identificado como Wenceslao Riquelme Quezada, se habría quedado dormido en los rieles de la vía o tal vez hubiera atentado contra su vida.
Sin embargo el análisis de sus costumbres y lo sospechoso del sitio del suceso, hacían que una nube de dudas rodeara el caso. La víctima era un joven funcionario de la Botica y Droguería la  “Bola de Oro”, responsable y serio, además de un excelente deportista, era parte del Centenario F.C. además de ser un activo miembro del Club de ciclismo Almirante Uribe.  Catalogado en sus funerales como un ciudadano ejemplar, lo misterioso de su muerte hacia más enigmático el caso.
La sospecha de intervención de terceros en su muerte, era debido a la extraña posición del cuerpo, como si durmiera plácidamente semi sentado en las vías, distinto a las personas que mueren arrolladas por el tren; tenía el brazo derecho fracturado,  además de faltarle un a mano la cual no fue encontrada en el sitio de muerte, no habían rastro de sangre en los rieles o durmientes. En su bolsillo se encontró un pañuelo ensangrentado y el abrigo mostraba múltiples piquetes hechos con un elemento punzante. Lo otro extraño fue que se le perdió la pista un día jueves, siendo hallado la mañana de un sábado.
La prensa comenzó a presionar la acción de la policía, y se tejieron varios relatos sobre el supuesto crimen. Existía la certeza de que eran varios los involucrados debido a que Riquelme había sido ultimado el jueves en la noche, oculto todo el viernes y en esa madrugada trasladado a las vías del tren para ser hallado recién el sábado.

De las indagaciones de los miembros del Club Almirante Uribe, los periodistas y el patrón de Riquelme el Sr. Abelardo Duvanced  se pudo resolver el Crimen. Ellos encontraron una gran mancha de sangre frente a la una casa de tolerancia. En efecto  el joven Riquelme había acudido a la Casa de prostitución clandestina de María Martínez ubicada en calle Rosales del barrio Coñuñuco, ubicada en el costado Sur de la ultima manzana de esa población. Allí se celebraba la fiesta de San Samuel, en su interior habían 10 mujeres y 12 individuos, Riquelme atraído por la música solicito la entrada, la cual le fue negada, luego de lo cual procedieron a golpearlo entre varios hombres, uno con un objeto contundente que le provoco la muerte. Entonces se les ocurrió cortarle la mano con un hacha y trasladar su cuerpo a las vías del tren, los autores del crimen fueron Víctor y Juan Henríquez, Moisés Lagos y Armando Rivas. Es la historia del Crimen de la Calle Rosales, y a  cuya victima Wenceslao Riquelme, aun se le puede dejar una ofrenda en los nichos de mano derecha entrando al Cementerio Municipal de Angol.-